Un día en la vida del chico con un gran sentido del humor interior (I)
El chico con un gran sentido del humor interior se despierta por la mañana. Madruga, pero sonriente, coge el metro para dirigirse a su lugar de trabajo. Cuando abre la puerta de la oficina, exclama ante sus compañeros: "menuda mierda volver a ver vuestras putas caras soñolientas, vaya una manera cruel de empezar la semana. Primero, Ana, la secre tonta del culo que estará aquí sólo por habérsela chupado al jefe. Luego Dani, mi compañero de proyecto, un inútil descerebrado que sólo hace que quejarse de su familia. Dani, deja de quejarte por una puta vez en tu vida, es evidente que tu mujer ya no te quiere y que estará pegándotela con el vecino, que tu hijo es un jodido drogadicto pelao de discoteca y tu hija es más puta que las gallinas. Ah, por cierto, pásame su móvil, que habiéndose follado ya a todo bicho viviente, me gustaría catarla yo también, jeje. Y Luis, el gracioso de turno, hazle un favor a la sociedad y cállate de una vez o ahórcate, que al único que le hacen gracia tus chistes es a ti, subnormaaaallll..."
Tras guardar unos instantes de silencio y ser observado detenidamente por sus compañeros de trabajo, atónitos, el chico con un gran sentido del humor interior exclama: "AAAAaaaahhhhhhh, era broma!! Qué bueno, eh?"
Desde ese día todos sus compañeros de trabajo le retiran la palabra y cuando pasan por la cocina de la oficina aprovechan para escupir en su comida.

Buddy dijo
Jeje, claro!
Cuesta convencerlos de que en realidad todo era una bromilla, eh?
A mí ese tipo de situaciones se me pasan por la cabeza en el posgrado que estoy haciendo, en el que abundan chicas sudamericanas pedantes, con un acento indescifrable, que asienten con la cabeza mientras sueltan la primera chorrada que se les pasa por la cabeza y a uno le dan ganas de lanzarle la carpeta a la cara por imbéciles.
30 Noviembre 2005 | 04:59 AM